El Tiempo No Vuela

Sobre Mí

Layla Mouarrawi

Hola! Me ha costado un poquito encontrar la forma de describirme sin parecer pretenciosa, porque solo soy una mujer curiosa que quiere seguir descubriendo y conectar con una comunidad afín.

Tengo hijos, familia, trabajo; he vivido un matrimonio y un divorcio, convivencias y amores especiales, muchas mudanzas, dos países… y considero que tengo muy buenos amigos. Soy un ser social y también solitario; disfruto de ambas versiones de mí misma. Me gusta ser pegamento para la familia y, aunque la tengo lejos, cuando los veo me llena de orgullo esa sensación de pertenecer a ellos. Tuve una crianza un poco atípica y soy producto de una mezcla cultural de madre y padre.

Me encantan las épocas en las que siento de nuevo el amor. Me encanta bailar, viajar (sí, ya sé… a casi todos nos encanta viajar) y la adrenalina de cerrar un negocio. Me encanta el orden y rodearme de cosas bonitas en un entorno verde, porque la naturaleza y el silencio son mi spa mental. Me gustan las fotos, los murales llenos de recuerdos. Me gusta conocer mi cuerpo y aprender a curarme sola. Tomar el sol. Cocinar… digamos que cada día más.

Me gusta que mis hijos tengan muchos amigos y que nuestra casa esté llena de vida. Me gusta criar en tribu, ser madre y conocer a las madres. Me gusta leer y que los libros me encuentren mientras yo me hago la tonta facilitándoles el camino. Que sean de papel, que pueda doblarles las esquinas. Pero, sobre todo, me gusta descubrir nuevas formas y herramientas de entender la vida (lo visible y lo invisible), y a eso es a lo que dedico todo mi tiempo extra: no me puedo conformar con lo que me cuentan. Me gustan las conversaciones que se vuelven mágicas. Me gusta escribir con imaginación; lo que escribo puede ser verdad o no, pero escribir me divierte, y yo lo que quiero es divertirme.

Y por encima de todo, me gusta la libertad. Si siento que no la tengo, me ahogo; si algo me limita, me apago; si alguien decide por mí, pierdo motivación. Vivir en República Dominicana, después de haber probado otros lugares, hace que me sienta libre mentalmente. Es una sensación difícil de explicar si analizamos el contexto general del país, pero poco a poco nos iremos conociendo y te lo iré contando.

Así que no me considero especial; he visto y aprendido de tantas vidas increíbles que solo tomo los ejemplos e intento aplicarlos en la mía un poquito cada día.

Me encanta ser quien soy, y cada día me gusto más y me entiendo más. Quizás por eso quiero congelar el tiempo en cada soplido de velas, y pensar que no es como la gente dice por ahí. Quiero sentir que el tiempo no vuela para mí, porque si agrego calidad y contenido a ese tiempo, lo haré más denso y más gratificante. Y mi vida tendrá más sentido y más aporte aquí y ahora. Contrario a lo que pueda parecer por el título de este blog, no me resisto al paso de los años; no seré una rebelde que no acepta su edad ni sus arrugas (tampoco voy a permitirme tener muchas, al menos aún), pero sí continuaré siendo una buscadora de eso que llamo «calidad en el tiempo». Cuanto más descubro, más quiero extenderlo.

«El tiempo no vuela» trata, en esencia, de creación. De crecimiento, evolución, ampliar la conciencia. Quiero recordarme cada día que el propósito de existir es ser una mejor versión. Este espacio trata de descifrar las incógnitas de la vida y compartirlas, porque compartido todo sabe mejor. Me ilusiona crear algo tan mío; me llena de mariposas en el estómago, las mismas que vuelven cuando me enamoro. Y cuando no me las da el amor, aparecen cada vez que escribo.

Porque cuando me despierto cada día pienso que hay más vida que tiempo… y me pregunto: ¿qué voy a hacer con el mío? Tal vez este blog sea mi manera de empezar a responderlo. Y quizá por eso existe este espacio: para recordarme que la manera en que vivo el tiempo también la elijo, la siento y la construyo.

Juega con tu tiempo.